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Elecciones, ideologías y partidos políticos.

El CIS de julio en cinco gráficos

Hace apenas unos días se hizo público el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de julio*. Como es costumbre cada 3 meses, este mes de julio el barómetro incluía una previsión de estimación de voto para los diferentes partidos políticos que siempre logra acaparar grandes titulares. Es cierto que la estimación de voto de los principales partidos españoles ha cambiado sustancialmente y es llamativo, pero detrás de ese cambio electoral subyace un cambio de la población española cuyas consecuencias electorales se antojan imprevisibles.

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Las elecciones europeas han removido el panorama político español como nunca. La tan anticipada debacle del bipartidismo se produjo en mayor medida que la estimada por estas mismas encuestas. Los dos principales partidos políticos españoles, PP y PSOE no lograron sumar siquiera un 50% por primera vez en unos comicios. Los factores que propiciaron este derrumbe de ambas fuerzas políticas son diversos. Los analistas políticos coinciden, sin embargo, en señalar a la crisis económica y a la falta de soluciones políticas como común denominador.

Podemos ha sido la gran sorpresa de estas elecciones europeas y ha logrado un resultado espectacular para su corta vida, cierto, pero IU ha logrado triplicar sus votos y representantes, UPyD ha duplicado votos y cuadruplicado representantes y han logrado acceder también al Parlamento Europeo partidos como Ciutadans con 2 representantes y casi 500.000 votos o la candidatura Primavera Europea, que se ha hecho con 300.000 votos y un europarlamentario que se turnarán entre Compromís y Equo. Los resultados de un partido en concreto no deben hacernos olvidar el crecimiento conjunto de todas las alternativas. Del 80,9% que lograron PP y PSOE en 2009 se ha pasado a un 49,06%. Es la hora de que las alternativas sean eso, alternativas. Parece a día de hoy que eso está lejos de suceder, pero se ha iniciado un nuevo tiempo político en el que gran parte de la población ya no tiene miedo a votar a otras opciones. ¿Cambiará realmente el sentido del voto de los españoles para las generales de 2015? ¿Quién tiene más posibilidades de ganar a día de hoy?

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Para intentar contestar a esa y a otras preguntas es muy útil este primer gráfico que he realizado con los sucesivos barómetros del CIS. En él se puede apreciar el comportamiento electoral de los votantes del PSOE en las elecciones generales de 2011.

Es evidente la pérdida de fidelidad electoral que experimentan los socialistas entre los votantes que no les habían abandonado ya en 2011 tras su gestión de la crisis económica. La labor de oposición de Alfredo Pérez Rubalcaba, peor calificada barómetro a barómetro por sus propios votantes según el CIS, no ha logrado evitar una fuga del voto socialista a otras opciones. Aquí Izquierda Unida se configura como una fuerza alternativa o refugio para los socialistas (recogería en torno a 500.000 votos socialistas de 2011), pero no logra situarse como una verdadera alternativa a para los votantes ya que estos pasan mayoritariamente a responder al encuestador que no votarán en las próximas elecciones o que no tienen muy claro qué harán todavía.

En este sentido, al menos hasta las elecciones europeas, las encuestas en su llamada “cocina”, estaban asignando mayoritariamente ese voto desconocido al partido del que se habían alejado. En pocas palabras, las encuestadoras suponían que el votante volvería a votar a ese partido pese a su aparente distanciamiento. Esto no se ha producido, al menos en las elecciones europeas, y no tiene por qué suceder en las próximas si no existen motivos suficientes para ello. En este sentido desde los dos principales partidos, conscientes de esta situación, ya se está trabajando en esa línea, vendiendo al electorado renovación con Pedro Sánchez por un lado y recuperación económica por el otro.

Volviendo a la encuesta, UPyD también parece seguir recogiendo apoyos entre los socialistas y añadiría en torno a 215.000 votantes socialistas más a su electorado, que ya había engordado notablemente con Zapatero en el gobierno desde 2008 a 2011.

Pese al aumento de IU y UPyD a costa del PSOE desde 2011, no es hasta el último barómetro de julio cuando verdaderamente podemos apreciar el problema al que se enfrentan los socialistas: perderían más de un millón de votos hacia Podemos (un 16,9% según el CIS), que sumados a los que se marchan a otros partidos conforman el 30% de sus votantes en 2011. En resumidas cuentas, el PSOE perdería más de 2.100.000 votos hacia otras formaciones alternativas a su derecha y a su izquierda y la fidelidad de su electorado se situaría solamente en un 38,1%. Será determinante para el futuro del PSOE ver qué sucede en el barómetro que se haga público en tres meses.

La situación actual de los socialistas es aún más grave cuando se compara con la que tiene el Partido Popular en el gobierno. El principal y hegemónico partido de centro-derecha español no tiene enemigos en su campo electoral (aspecto que analizaré posteriormente) y este hecho, frente a las diferentes alternativas de la izquierda, favorece que el voto conservador de mantenga a la espera en lugar de optar por otros partidos como ocurre en la izquierda.

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El gráfico muestra, como en el anterior, el comportamiento del votante popular en las elecciones generales de 2011. En el espacio del centro a la derecha solamente UPyD logra arañar votos a los populares desde el centro, absorbiendo cerca del 4% de los votos populares en 2011 (unos 400.000 votos). Este porcentaje, sin embargo, solo supone una pequeña parte del total de voto popular, que mayoritariamente opta por asegurar que no votaría (respuesta que va reduciéndose desde enero en favor de repetir el voto con el PP) o que aún no sabe qué hará. Es importante destacar la potencialidad de recuperación que tiene el PP de aquí a las elecciones atendiendo a los resultados del CIS. Frente a la pérdida de un 30% del electorado a otras opciones de los socialistas, los populares perderían apenas entre un 10-12% de los apoyos.

Así pues, la campaña del PP probablemente se enfoque más en conseguir movilizar a su electorado, que mayoritariamente no les ha abandonado completamente al optar por otro partido, que en competir con otros partidos como sería el caso de los socialistas.

En este sentido, es incontestable el interés que tienen los populares por enfrentarse a Podemos y “meter miedo” a sus votantes para movilizarles ante los próximos comicios. Podemos, que apenas les resta un 3,3% de los votantes, podría ser, de hecho, de gran ayuda para los populares para volver a conectar con su electorado, hecho que se está materializando en una recuperación palpable de la fidelidad de voto los últimos meses.

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La fidelidad electoral de UPyD toca mínimo histórico en el último barómetro del CIS y ya se sitúa incluso por detrás de la de los populares (48,2% frente a un 50,5%). La irrupción de Podemos ha mermado notablemente su electorado (captaría el 16,1% de sus votantes en 2011). Este partido se ha enfrentado los últimos meses a una fuga de su electorado al voto en blanco, otros partidos y a la abstención principalmente, pero con la aparición de Podemos sus expectativas pueden verse bastante más limitadas de lo que parecería en un primer momento.

Como se puede ver con claridad en el gráfico, Podemos “pesca” en gran medida entre los anteriores votantes de UPyD que hubieran optado ahora por el voto en blanco o que no tenían claro qué hacer, pero es innegable que también ha recogido parte de su electorado natural, hecho que se ha cristalizado en una reducción notable de la fidelidad de voto del partido que normalmente se movía en torno al 60%.

No debería preocupar a este partido únicamente los votos que pudiera haber perdido según el CIS hacía Podemos (unos 180.000), sino la aparición de una fuerza política alternativa también con un mensaje regenerador y de cambio que provoca que UPyD ya no sea el único partido que pueda levantar esa bandera frente al PP, PSOE e IU. Además, la constante aparición de Podemos en los medios de comunicación y el pasar de 4º partido nacional a 5º parece haber terminado de hacer invisible a un partido que ya de por sí era difícil encontrar en los medios.

Pese a esto, las expectativas de crecimiento de una fuerza política moderada situada entre el Partido Popular y el PSOE que sirva de árbitro a cambio de determinadas reformas son amplias. Entre el electorado de ambos partidos mayoritarios existe una gran bolsa de votantes que no saben qué harán y que, de realizar una buena labor en la oposición y convencer a estos votantes en los medios, podrían optar finalmente por UPyD. La estrategia de UPyD, en consecuencia, debería centrarse más en evitar que sus propios votantes opten por otras opciones y en convencer al electorado ajeno de que la suya es la mejor opción en lugar de atacar constantemente al adversario. Tienen también posibilidades de recuperar del “No sabe” y el “No votaría” a un 25% de sus votantes en 2011 (unos 285.000 votos).

Simpatía por estudios CIS

Los datos de este gráfico están tomados de los resultados del CIS cruzados por variables sociodemográficas por estudios de la persona entrevistada como respuesta a la pregunta 18:

“En todo caso, ¿por cuál de los siguientes partidos siente Ud. más simpatía o cuál considera más cercano a sus propias ideas?”

De este gráfico se pueden extraer numerosas conclusiones:

  • El bipartidismo actualmente se sostiene gracias a los votantes con menor nivel de estudios.
  • Podemos ha desplazado a IU como fuerza política potente entre los electores con más estudios.
  • El Partido Popular, pese a todo, se mantiene en las franjas de mayor nivel de estudios cerca de ser primer partido o como primer partido.
  • La simpatía hacia Podemos y UPyD aumentan a media que el votante está más formado.

A falta de ver si se consolidan sus resultados a medio y largo plazo, Podemos supera a IU en todas las franjas con holgura excepto en los votantes con secundaria inferior y se coloca, apenas unos meses después de creares como segundo partido entre los votantes con mayor nivel de estudios corroborando parcialmente la hipótesis de que ha causado furor entre los universitarios y jóvenes parados tras terminar los estudios que se encuentran en situaciones extremas.

UPyD no llega a los votantes sin estudios, personas que probablemente no se informen con la misma frecuencia ni intensidad que los que tienen mayores estudios. Este hecho también podría estar relacionado con la incapacidad del partido de obtener unos resultados aceptables en las franjas superiores de edad de 54-65 años, donde muestra una intención de voto muy pobre y PP y PSOE también se muestran muy por delante de los demás partidos.

Pese a esto, es positivo tanto para Izquierda Unida, UPyD y Podemos que sus votantes tengan ese perfil y no el de PP y PSOE. Los cambios políticos comienzan generalmente en los grandes núcleos urbanos (donde estos partidos han tenido muy buenos resultados electorales en consonancia con esta teoría de la ciencia política, a excepción de UPyD en Cataluña por la existencia de C’s) y en las personas con una formación superior, generalmente una población joven y urbana.

Aunque solo fuera por una cuestión demográfica, el hecho de que el PP tenga prácticamente cuatro veces más apoyos entre la tercera edad que entre los jóvenes indica que sus perspectivas electorales a largo plazo no son muy halagüeñas.

Ubicación ideológica por partidos

Este último gráfico se antoja clave para comprender el por qué de la evolución de los electorados presentada anteriormente. Responde a la pregunta 19 del barómetro de julio:  “Cuando se habla de política se utilizan normalmente las expresiones izquierda y derecha. En esta tarjeta hay una serie de casillas que van de izquierda a derecha. ¿En qué casilla se colocaría Ud.?”.

Está cruzado en este caso por variables políticas (por recuerdo de voto en las elecciones de 2011) de manera que se puede ver cómo se distribuyen políticamente en una escala de 1 a 10 donde el centro sería 5,5 los votantes de cada partido político. En este barómetro 3033 el CIS no ha preguntado a los votantes de Podemos (tampoco se preguntó por la valoración de su líder) pues en teoría solo preguntan por fuerzas políticas con representación parlamentaria en esta parte de los barómetros. Hubiera sido interesante tener los datos de Podemos para establecer mejores conclusiones, pero son los datos que ha aportado el CIS.

Lo primero que habría que destacar es que el espacio político de cada partido en la izquierda parece mucho mejor definido que el de la derecha. Los votantes de IU, PSOE y UPyD parecen tener mucho más claro en qué número situarse que los votantes del PP. Esto quizás responda a que el espacio electoral de la izquierda está más poblado que el de la derecha y se busca diferenciarse bien del contrario, mientras que en la derecha no se produce ese fenómeno que ya comenté al principio del análisis.

Tomando como referencia el 5,5 como centro, los votantes de UPyD se sitúan de media en un 4,33 y mayoritariamente optan por el 5 seguido del 4 como posiciones en la escala ideológica. Se puede concluir que los votantes de este partido se consideran a sí mismos de centro con tendencia a la izquierda o centroizquierda. Es destacable, en línea con el gráfico del PP de evolución de sus votantes en 2011, que este partido sería el único que lograría competir mínimamente en la franja de derecha más cercana al centro político (6) pues los votantes del PSOE e IU no dicen situarse en este punto.

Los votantes socialistas muestran una distribución muy similar a la de los votantes de UPyD pero se sitúan un punto más a la izquierda, siendo su media un 3,7 y la opción más elegida para situarse el 4. Los votantes socialistas se posicionan como votantes de centroizquierda.

Izquierda Unida, pese a lo que se suele comentar por parte de tertulianos que leen poco y mal encuestas como esta, no queda definida por sus propios votantes como una fuerza política de izquierda radical o extrema. Sus propios votantes se sitúan, de media, en el 2,95 y optan mayoritariamente por el 3 a la hora de posicionarse, tan solo 0,75 puntos a la izquierda de lo que se posicionan los votantes del PSOE y un punto en la opción mayoritaria elegida. No tienen excesivo éxito las opciones más radicales 1 y 2 de la escala para los votantes de IU. Apenas un 30% de su electorado se sitúa en esos niveles.

Los votantes de PP no parecen tener tan claro dónde se sitúan como ocurre, en general, con los votantes del resto de partidos. Su distribución es mayor a lo largo de la franja ideológica, abarcando mayoritariamente desde posiciones de centro tendente a la izquierda donde se sitúan mayoritariamente los votantes de UPyD y empata con el PSOE, hasta posiciones derechistas (8). Curiosamente, los votantes del PP no se sitúan tampoco, como ocurre con los de IU, en los extremos de la franja. En este caso los votantes extremistas del PP (9-10) apenas representarían, según ellos mismos (hecho que no tiene por qué ser objetivamente cierto) un 20% del total su electorado.

No hay que olvidar, como he dicho, que estamos hablando de dónde se sitúan los propios votantes, no de hechos objetivamente ciertos. Por ejemplo, los votantes del PP se sitúan de media en un 6,49 mientras que los votantes socialistas sitúan al PP en un 8,47 y los de IU en un 8,89. A la inversa los votantes de IU sitúan al PSOE en un 5,56, en el centro y los de UPyD en el 4,78, muy cercano a donde ellos mismos se sitúan a sí mismos.

Los votantes del PP sitúan al PP en un 7,47 frente al 6,49 donde se sitúan ellos, quizás por datos como este se entiende ese afán casi cómico por parte de algunos cargos populares por definirse de centro y evitar parecer demasiado de derechas para su propio electorado que se sitúa a sí mismo más a la izquierda que al partido al que vota. No hay tanta diferencia entre dónde se sitúan los votantes socialistas y dónde sitúan a su partido (3,70 y 3,92) pese al mantra, repetido a hasta la saciedad, de derechización del PSOE. Este no parece ser realmente su problema, o al menos no el único. Los votantes de IU parecen situarse también muy cerca de donde sitúan a su partido (2,95 y 3,04) y finalmente los votantes de UPyD (4,33) sí que parecen definirse algo más de izquierdas que su propio partido (5,15) como es el caso del PP.

Como se puede apreciar, en todos los casos de produce en mayor o menor medida un fenómeno político interesante, que no es otro que el de situarse, por defecto, más a la izquierda que a la derecha del partido. Este fenómeno, con componentes sociológicos también interesantes, se ha venido produciendo en España desde la Transición y probablemente esté relacionado con cierta tendencia, no exenta de absurdez, de que la derecha representa el franquismo.

Quizás por estos motivos en este último barómetro la media ideológica en la que se sitúan los españoles de 1 (izquierda) a 10 (derecha) es de 4,57 cuando el 5,5 sería el centro exacto. Se entiende así por qué el PSOE gana las elecciones cuando logra movilizar a sus votantes (ahora repartidos en gran medida) y por qué el PP juega a pelear aparentar ser un partido de centro a la vez que realiza una política, al menos en lo social, claramente conservadora.

 

 

*Los datos correspondientes al barómetro de julio del CIS fueron recogidos antes de la elección de Pedro Sánchez como Secretario General del PSOE en sustitución de Alfredo Pérez Rubalcaba. Muchos de sus militantes y simpatizantes de agarran a este hecho para justificar la debacle y auguran un resurgir con su pretendida renovación de caras apoyados en una encuesta de Metroscopia para el diario El País. Sin entrar a valorar la fiabilidad que puede tener la cocina que realiza sobre los datos en bruto una encuestadora que falló los resultados de las elecciones europeas por más de 6,5 puntos en el caso del PP y de 8 en el caso del PSOE, la encuesta de Metroscopia sí se ha realizado con posterioridad. Podría mostrar una tendencia positiva para el PSOE que, desgraciadamente, no se puede corroborar porque Metroscopia ha decidido no publicar la intención directa de voto por primera vez en años. Será tan casualidad que lo hayan hecho como la diferencia de 10 puntos a favor del PSOE que otorga sobre los resultados estimados por el CIS.

Añado: Me comentan por privado que El País sí ha tenido a bien publicar los datos de la encuesta, pero solamente los referidos a Pedro Sánchez.

 

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Acerca de Daniel Rubio Sánchez

Interested in the intersection between technology, development and public policy. I love food but I'm terrible at cooking. I listen to music all day long and I couldn't even play the flute when I was little. Favorite TV shows? The West Wing and House of Cards.

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